El reino de Ayutthaya

Todos los países que visitamos cuando viajamos esconden secretos, pequeñas, o no tanto, peculiaridades, maneras de hacer propias, marcadas por la historia del territorio y sus gentes. La historia constituye un elemento fundamental para entender tan diversas realidades, por lo que el pasado de los pueblos se nos ofrece como una herramienta fundamental para entender su presente. Un buen ejemplo de esto es Tailandia.

Un viaje a Tailandia implica islas de ensueño, ciudades increíblemente ajetreadas y antiguos templos budistas, pero también nos ofrece la oportunidad de ver vestigios de su pasado, como pueden ser las ruinas de Ayutthaya y Sukhothai, los dos enclaves más importantes para entender este increíble país. La cabeza del Buda en el árbol, el templo de Wat Yai Chai Mongkhon, con su inmenso buda reclinado… muchos son los tesoros que esconde la ciudad de Ayutthaya, pero debemos retroceder algunos siglos para entender porque esta ciudad, y el reino que se construyó alrededor de la misma, cobraron tanta importancia.

Si bien empezó como un reino menor, Ayutthaya tuvo su periodo de esplendor durante los siglos XIV y XVIII, coincidiendo con el declive del reino dominante que la precedió, el Reino de Sukhothai. Durante esta época, el dominio de Ayutthaya ocupó la mayoría del territorio que hoy conocemos como Tailandia.

Fue en el año 1351 cuando empezó el periodo de oro del reino, con la ascensión al trono del rey Ramathibodi. Su reinado estuvo caracterizado por un periodo de expansión, en el que, entre, otros, logró conquistar la ciudad de Angkor, convirtiéndola así en vasalla de Ayutthaya. Fue en este momento también cuando se construyó el templo del Buda reclinado.

Buda reclinado, Ayuytthaya, Tailandia.

Las siguientes décadas estuvieron marcadas por un periodo de conquistas y expansión de su territorio, dominando las regiones de su alrededor:

  • En 1393, se volvió a conquistar Angkor, que el mismo año había protagonizado una revuelta para salir del yugo del reino siamés.
  • Entre 1370 y 1387 se producirán también las conquistas de Sukhothai, Kamphaeng Phet y Phitsanulok, todas ellas hoy importantes ciudades del país.
  • Solamente hubo un reino que se resistió a esta expansión: el reino de Lanna, cuya capital era Chiang Mai, convertido en símbolo de la resistencia frente a la expansión de Ayutthaya.
  • Será también en esta época cuando se construirá el monasterio de Wat Mahatat, en cuyo recinto puede encontrarse la famosa cabeza de buda en el árbol.

 En los territorios conquistados, si bien se convertían en vasallos, muchas veces se conservaba el antiguo rey, o el gobernador, así como su ejército, por lo que nunca llego a convertirse en un reino unificado, sino que los territorios conquistados eran una fuente de ingresos en forma de tributos. Aun así, a finales del siglo XIV, Ayutthaya era ya el reino más poderoso del todo el sudeste asiático.

La cabeza de buda en un arbol en el templo de Wat Mahathat, Ayutthaya, Thailand.

Pese al poder adquirido, durante el siglo XV no se frenó con los intentos de expansión. Siguieron habiendo intentos fallidos de conquistar los territorios del norte, en Lanna, así como un intento de expansión hacia el sur: se intentó, sin éxito la conquista de la península malaya, pues representaba un importante enclave para el comercio. Sin embargo los malayos resistieron, ayudados por los chinos que tenían fuertes intereses comerciales en la región. No será hasta el siglo XVI, con la llegada de los primeros colonizadores portugueses que el sur finalmente fue conquistado.  Los portugueses además llegaron a un acuerdo con el rey de Ayutthaya: a cambio de los derechos comerciales de la zona, estos cambiarían a los comerciantes árabes por siameses, además de proporcionarles munición y armamento.

No será hasta mediados del siglo XVI que empezará el declive del reino. Los enfrentamientos con los birmanos se saldaron con la conquista de Ayutthaya en 1569. Aunque en 1581 recuperaron su independencia, las hostilidades entre los dos reinos continuaron durante décadas. Finalmente, en 1767, Birmania invadió, saqueó y destruyo Ayutthaya, dejando atrás tres siglos de construcciones, conquistas y expansión.

Por todo esto, un viaje a Tailandia no sólo no ofrece una oportunidad única de conocer un país exótico y variado, sino que nos abre la puerta a siglos de historia, de confluencia y luchas entre pueblos que, dependiendo el periodo al que nos asomemos, nos ayudan a entender alguna de las partes o características de este increíble país.

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